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23 de junio de 2010

24 de junio: Defensa de la Pachamama y lucha por la supervivencia

Una de las constataciones más preocupantes de las Naciones Unidas ha sido comprobar que a lo largo del siglo XX, la familia campesina en el mundo se ha reducido significativamente debido al avance de las industrias extractivas, la biotecnología y las guerras.

Mientras la población mundial aumenta y cada vez se necesitan más alimentos, el campo recibe menos apoyo de sus gobiernos y se cultiva ya no para comer sino para producir biocombustibles. En tanto, el campesino es despojado de sus tierras, obligado a migrar a las ciudades y se persigue a sus dirigentes.

La agricultura en el Perú, base de la alimentación nacional, ha sido abandonada para priorizar proyectos mineros, petroleros y gasíferos, en perjuicio del medio ambiente y de las comunidades campesinas.

Defender el agro es defender la vida de los peruanos, defender la amazonía es defender el pulmón de la tierra, razones que en la fecha conmemorativa del 24 de junio debe servir para rendir tributo a la comunidad campesina y a los pueblos indígenas, por la noble lección de amor a la madre tierra.

Ofrecemos nuestro homenaje este día a los campesinos caídos en más de cien años de luchas, a los que cayeron en Bagua en defensa de la dignidad y la vida, y a los campesinos caídos durante el paro agrario nacional de 2008 por la no privatización de agua, dos de los cuales eran de la localidad de Suso, en Ayacucho.

Las leyes y decretos antiagrarios y anticampesinos impulsadas por la política del actual gobierno conocida como “el perro del hortelano”, reflejan que el día del campesino representa un reto en la lucha por la supervivencia para las comunidades campesinas y nativas.

La identidad, el idioma, la educación, la salud, la cultura, la libre determinación, la autonomía, la consulta previa, la inclusión, entre otros, constituyen derechos que están vinculados con la tierra territorio de las comunidades y que están reconocidos en el Convenio 169 y la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

¡FELIZ DIA DEL CAMPESINO! ¡KAUSACHUN PACHAMAMA!

Congresista Juana Huancahuari Páucar

10 de junio de 2010

Nuevamente Stefanoni y el pachamamismo

Hugo Blanco
Publicado en Lucha Indígena

La vanguardia en el desarrollo de la lucha contra el sistema en el continente indudablemente la ocupa el movimiento indígena.

A pesar de la educación que todos hemos recibido: Que son culturas primitivas que hace mucho tiempo fueron superadas con el desarrollo de la humanidad, cada vez más gente de la que lucha contra el sistema constata esta realidad irrefutable.

El sistema, sabiendo el peligro que implica para él la extensión del respeto y solidaridad que estas luchas despiertan en los pueblos no indígenas del mundo, hace esfuerzos por combatirlo, apelando a los prejuicios sostenidos por él.

No nos sorprende que así lo haga ni que la población domesticada por él nos desprecie. Pero sí me alarmó cuando vi en páginas rebeldes de internet el artículo racista del “progresista” Stefanoni.

Comencemos por el título: “¿A dónde nos lleva el pachamamismo?”. El término Pachamama (Madre Tierra o Madre Naturaleza) tiene profundas implicancias para nuestra cultura. En los últimos años, repito, los pueblos indígenas se han puesto a la cabeza de la lucha contra la depredación de la naturaleza que hace el sistema gobernado por las grandes empresas multinacionales, del cual la mayor parte de los gobiernos no son sino sus sirvientes. Viendo eso, quienes actúan contra el sistema, apoyan nuestra lucha, precisamente usando el término de naturaleza en mi idioma que no es más que uno de los muchos de nuestros pueblos: Pachamama.

Cito a la célebre ecosocialista catalana Esther Vivas: “Asimismo, hay que integrar las demandas de los pueblos originarios, el control de sus tierras y bienes naturales, y su cosmovisión y respeto a la “pachamama”, la “madre tierra”, y la defensa del “buen vivir”. Valorizar estas aportaciones que plantean un nuevo tipo de relación entre humanidad y naturaleza es clave para enfrentar el cambio climático y la mercantilización de la vida y del planeta.” Esa palabra es nuestra bandera de lucha. Y es esa palabra la que él usa en términos despectivos, denigrándola.

Que funcionarios gubernamentales y ONGs la usan para fines contrarios a los nuestros, es cierto, precisamente la usan sabiendo la gran implicancia que tiene para nuestros pueblos. Estoy de acuerdo en denunciar ese uso espurio, esto no implica denigrar algo sagrado para nuestros pueblos. Pero ese es sólo el comienzo del combate de Stefanoni a nuestros movimientos. Luego viene el desprecio por nuestra lucha, por nuestra agricultura ecológica, por lo que se ha dado en llamar “buen vivir”. La lucha por la recuperación de nuestra identidad es calificada como construcción de un gueto y por último nos descalifica en la lucha por un cambio de sistema.

La respuesta de Stefanoni a mis críticas es una no respuesta.

Él dijo “Muchos de los errores oficiales en la cumbre no son ajenos a haberle entregado a los pachamámicos la temática del cambio climático” Le respondí: “Nadie ha entregado a los indígenas la temática del cambio climático, son ellos quienes día a día vienen luchando y muriendo como en Bagua, Perú, en defensa de la Madre Tierra y contra la contaminación ambiental que produce la acción de las grandes empresas multinacionales. En estos momentos los indígenas ecuatorianos han pasado a la oposición al “Socialismo del Siglo XXI” de Correa por su política extractivista.” Si se refiere al presidente “Morales luego de su correcta intervención en Copenhague, que precisamente concordaba con el sentimiento de los 100, 000 que protestaban ante la inacción de los gobiernos, fue el único presidente que convocó a la cumbre no sólo a los indígenas sino a la población mundial”.

No responde si insiste en que alguien les entregó la temática de la defensa de la naturaleza o reconoce que fueron los indígenas quienes con su lucha ganaron ese lugar o si Morales fue o no el único presidente que convocó a una reunión sobre el cambio climático. Critico que no señala la importancia de las luchas indígenas en defensa de la naturaleza y que opina que más autoridad que ellos para encabezar la defensa de la naturaleza son quienes reciclan la basura: “En Europa hay mucha más conciencia del reciclado de basura (incluyendo los plásticos) que en nuestro país, donde en muchos sentidos está todo por hacer, y un ecologismo informado –y técnicamente sólido- parece mucho más efectivo que manejar el cambio climático desde una supuesta filosofía originaria, a menudo una coartada de algunos intelectuales urbanos para no abordar los problemas urgentes que vive el país”.

No responde si continúa considerando que en la lucha por la defensa del medio ambiente el reciclado de la basura es más importante que batallas como la de Bagua. Él señaló: “Yo nunca vi, pero quizás me equivoque, un bloqueo por el “vivir bien”. Le respondí: “En el Perú las batallas mencionadas en defensa del medio ambiente, son dadas por el “buen vivir” en contra de la escuela que nos da el capitalismo de “ganar más dinero en el menos tiempo posible”, hace poco una mujer combatiente declaró: “no voy a comer oro”.” Es a lo único que me contesta: “Otras críticas (Hugo Blanco) apuntan a que sí hay luchas por el “vivir bien”, por ejemplo, frente a la minería tóxica. Y es cierto, pero también es cierto que en Argentina esas masivas y combativas luchas contra las transnacionales y el modelo extractivista son protagonizadas también por comunidades modernas y occidentales que no quieren que sus pueblos sean envenenados con cianuro”.

Afortunadamente reconoce que “es cierto” y señala que esas luchas también son desarrolladas por comunidades “modernas y occidentales”. No desconocemos eso, no dije que eso no fuera así; considero, por ejemplo, que indígenas y no indígenas tenemos mucho que aprender de la inteligente y creativa lucha de la población de Andalgalá en Catamarca, Argentina.

Él dijo: “El debate sobre la descolonización no puede dejar de lado la tensión entre la supervivencia del gueto (bajo la forma de la preservación de la identidad y la cultura ‘ancestrales’ o de las teorías del indio ‘buen agricultor’)… Le respondí que el reivindicar nuestra identidad indígena no implica “la supervivencia del gueto” y señalé varios ejemplos, él no contesta, no dice si insiste en que reivindicar nuestra identidad implica o no la supervivencia del gueto.

También le respondí que efectivamente somos buenos agricultores, que trabajamos la tierra sin deteriorar el medio ambiente a diferencia de la “moderna” agricultura usada por las grandes empresas agrícolas multinacionales que asesinan el suelo con la monoproducción, los transgénicos, el uso de agroquímicos y que han inventado el “terminator”, la maravillosa semilla que no germina. No dice ninguna palabra al respecto, no se sabe si reconoce que la agricultura indígena (y del pequeño campesino no indígena) es mejor para la naturaleza o considera que lo es la agricultura “moderna” de las multinacionales.

Afirma: “La pose de autenticidad ancestral puede ser útil para seducir a los turistas revolucionarios en busca del “exotismo familiar” latinoamericano ….. pero no parece capaz de aportar nada significativo en términos de construcción de un nuevo Estado, de puesta en marcha de un nuevo modelo de desarrollo, de discusión de un modelo productivo viable o de nuevas formas de democracia y participación popular”. Su generalidad “filosófica” no da ninguna pista sobre la superación del capitalismo dependiente, el extractivismo o el rentismo, ni sobre la construcción de un nuevo Estado”.

Refuté esta afirmación, pues las luchas indígenas no son sólo en defensa del medio ambiente sino también en defensa de su organización colectivista, auténticamente democrática, lo que precisamente significa defender los embriones de lo que en occidente se denomina socialismo, pero que los indígenas no le dan ese nombre pues a veces están luchando en esa defensa contra gobiernos denominados “socialistas” como lo fue el de Bachelet y ahora lo es el de Correa, puse el ejemplo de Chiapas (donde desde hace más de 15 años están construyendo un poder alternativo al capitalismo) y otros. ¡Ni una palabra de respuesta a esto, ni negativa ni positiva!
Es necesaria una respuesta que sea verdaderamente respuesta.

7 de junio de 2010